Nueva Delhi.
Más de la mitad de los niños no va a la escuela o la abandona antes de los 14 años a pesar de los programas gubernamentales y del progreso económico de la India, que fracasa en la integración de los menores en el sistema.
Ésta es una de las conclusiones del estudio anual que la ONG Haq: Centro de Derechos del Niño dedica al repaso de la situación de los menores en el país.
El informe, que analiza asuntos como la escolarización, el acceso a la sanidad, el trabajo infantil o la violencia, revela que "a pesar de las garantías constitucionales y las provisiones legales, los niños siguen siendo discriminados por razones de casta, etnia y sexo".
Haq (que significa derecho en urdu) calcula que en la India hay unos 60 millones de niños de entre tres y seis años: de ellos, unos 34 millones están "cubiertos" por iniciativas preescolares públicas o privadas, mientras que 26 millones están excluidos de cualquier escolarización temprana.
En la franja de entre seis y diez años, el estudio cita varias fuentes para cuantificar el número de niños que no están escolarizados. La cifra más pesimista los sitúa en 21 millones, un 17% del total.
"El sistema de producción de datos es pobre y contradictorio, ninguna cifra nos puede decir realmente cuántos niños están fuera de las escuelas", ha explicado Enakshi Ganguly, codirectora de la organización.
Ganguly razonó que los registros reflejan el número de niños que se han matriculado, pero no hay comprobación de cuántos de ellos acuden con asiduidad a los centros educativos, y agregó que millones de niños ni siquiera tienen partida de nacimiento.
"Lo que sabemos es que entre el 3% y el 4% de los menores, que son los que pertenecen a las clases altas, tienen acceso a la educación y a la sanidad. Todos los demás quedan fuera", dijo.
Para Ganguly se establece un peligroso círculo vicioso entre las dificultades en el acceso a la sanidad y la educación, ya que muchos niños enfermos no pueden recibir cuidados y tampoco acuden a la escuela, además de las dificultades económicas que puedan sufrir en sus familias.
Menos pobreza, más desigualdad
El informe refleja que aunque los niveles de pobreza descienden, la desnutrición y la desigualdad están aumentando en muchas partes de la India.
más vulnerables. Ningún niño está a salvo", reza el estudio. Aunque el Gobierno ha destinado a un programa integral para la infancia 917 millones de euros, al menos un 13% de los niños de las clases desfavorecidas no se han beneficiado de las ayudas y agregó que "hay mucha corrupción".
Otro de los problemas a los que se enfrenta la infancia india, según HAQ, es su exposición a la violencia debido a abusos, malos tratos o conflictos. La India tiene el mayor número de casos de abusos sexuales a menores del mundo y también encabeza la clasificación en el caso del trabajo infantil, según el informe.
Pero, para Ganguly, la principal conclusión del estudio es que en la India "no hay un reconocimiento de la ciudadanía del niño ni de sus derechos", y se plantea la paradoja de preocuparse por su futuro cuando no se puede garantizar su bienestar en el presente.
viernes, 23 de enero de 2009
Esclavos del Etanol
Rio de Janeiro
Las autoridades de Brasil rescataron en 2008 a 5.244 trabajadores que vivían en condiciones de esclavitud, la mitad de ellos explotados por la industria de la caña de azúcar y el etanol, denunció hoy un organización de la Iglesia católica.
Según datos de la Comisión Pastoral de la Tierra, del Episcopado brasileño, "desde 2007 la utilización de mano de obra análoga a la esclavitud ha crecido en ese sector a la misma velocidad que el interés del gobierno en ese cultivo".
El año pasado, "2.553 trabajadores, el 49% de los rescatados de la esclavitud, estaban en el sector del azúcar y el etanol", señaló la Comisión en un informe.
El número total de rescatados en 2008 por el Ministerio de Trabajo y la Policía Federal fue el segundo más alto desde que en 2003 se creó un Grupo Móvil que combate esa práctica.
En 2007 fueron liberadas 5.968 personas, según las estadísticas oficiales recopiladas por la Pastoral de la Tierra, cuyo trabajo en esta área ha sido reconocido por el gobierno del presidente Luiz Inácio Lula da Silva.
Explotación reconocida
Las autoridades brasileñas reconocen oficialmente la existencia de trabajo esclavo, caracterizado por explotación de mano de obra en condiciones precarias e inhumanas. Esos trabajadores son empleados a cambio de comida o de míseros salarios, a menudo en condiciones de confinamiento, y deben cumplir largas jornadas para pagar deudas por el transporte y la alimentación contraídas con los propios empleadores. La poderosa industria privada de la caña y el etanol niega que emplee este tipo de trabajadores.
En 2008 la actividad ganadera fue la segunda que más usó mano de obra esclava, con 1.026 rescatados, según los datos difundidos.
El sacerdote Xavier Plassat, coordinador de la campaña contra el trabajo esclavo de la Pastoral de la Tierra, señaló que las áreas geográficas en que se concentran los cultivos de la caña de azúcar "aumentaron dramáticamente su participación" en el total de casos descubiertos por las autoridades.
"Con el discurso de aumento de la producción de biocombustibles o combustibles 'verdes', el gobierno brasileño ha desconsiderado el impacto y las consecuencias de la producción desenfrenada en busca de lucro", dijo Plassat. El etanol brasileño "carga un estigma de trabajo esclavo", afirmó.
El gobierno de Lula es un entusiasta defensor de la caña y el etanol y esta misma semana aprobó un plan para expandir los cultivos de la gramínea en seis millones de toneladas en 2017, casi el doble de los siete millones de hectáreas de este año.
Las autoridades de Brasil rescataron en 2008 a 5.244 trabajadores que vivían en condiciones de esclavitud, la mitad de ellos explotados por la industria de la caña de azúcar y el etanol, denunció hoy un organización de la Iglesia católica.
Según datos de la Comisión Pastoral de la Tierra, del Episcopado brasileño, "desde 2007 la utilización de mano de obra análoga a la esclavitud ha crecido en ese sector a la misma velocidad que el interés del gobierno en ese cultivo".
El año pasado, "2.553 trabajadores, el 49% de los rescatados de la esclavitud, estaban en el sector del azúcar y el etanol", señaló la Comisión en un informe.
El número total de rescatados en 2008 por el Ministerio de Trabajo y la Policía Federal fue el segundo más alto desde que en 2003 se creó un Grupo Móvil que combate esa práctica.
En 2007 fueron liberadas 5.968 personas, según las estadísticas oficiales recopiladas por la Pastoral de la Tierra, cuyo trabajo en esta área ha sido reconocido por el gobierno del presidente Luiz Inácio Lula da Silva.
Explotación reconocida
Las autoridades brasileñas reconocen oficialmente la existencia de trabajo esclavo, caracterizado por explotación de mano de obra en condiciones precarias e inhumanas. Esos trabajadores son empleados a cambio de comida o de míseros salarios, a menudo en condiciones de confinamiento, y deben cumplir largas jornadas para pagar deudas por el transporte y la alimentación contraídas con los propios empleadores. La poderosa industria privada de la caña y el etanol niega que emplee este tipo de trabajadores.
En 2008 la actividad ganadera fue la segunda que más usó mano de obra esclava, con 1.026 rescatados, según los datos difundidos.
El sacerdote Xavier Plassat, coordinador de la campaña contra el trabajo esclavo de la Pastoral de la Tierra, señaló que las áreas geográficas en que se concentran los cultivos de la caña de azúcar "aumentaron dramáticamente su participación" en el total de casos descubiertos por las autoridades.
"Con el discurso de aumento de la producción de biocombustibles o combustibles 'verdes', el gobierno brasileño ha desconsiderado el impacto y las consecuencias de la producción desenfrenada en busca de lucro", dijo Plassat. El etanol brasileño "carga un estigma de trabajo esclavo", afirmó.
El gobierno de Lula es un entusiasta defensor de la caña y el etanol y esta misma semana aprobó un plan para expandir los cultivos de la gramínea en seis millones de toneladas en 2017, casi el doble de los siete millones de hectáreas de este año.
'Es la peor crisis pero es la mejor oportunidad'
El Nobel de la Paz Dr. Yunus.
El 'banquero de los pobres' describe la actual crisis como 'un terremoto'
De la mano de la Fundación Iberostar, y tras más de 30 horas de vuelo, Muhammad Yunus llegó anoche a Palma donde esta tarde pronunciará la conferencia 'Un mundo sin pobreza'. Yunus, el banquero de los pobres, premio Nobel de la Paz en 2006, impulsor de los microcréditos y presidente del Banco Grameen, que presta dinero a los pobres y en su mayoría a mujeres, ha presentado esta mañana en rueda de prensa algunas de sus premisas.
Del lado siempre de los menos afortunados, Yunus, insiste en que "la pobreza no está creada por los pobres, no es su culpa". No escapa a su observación ningún tema político ni económico. Dice que confía en Obama: "Representa la esperanza, me ha convencido". Describe la actual crisis como "un terremoto que se extiende por todo el mundo". Y recuerda que aunque muchas empresas están perdiendo mucho dinero, la gente que realmente está sufriendo son aquellos que pierden sus puestos de trabajo y los que pasan hambre...
Con las cifras de morosidad de su banco (el 97% de sus préstamos han sido reembolsados), lanza una pregunta directa a los bancos 'capitalistas', a los que le tacharon de inconsciente cuando decidió prestar dinero a los pobres sin aval: "¿Quién es más solvente?".
Yunus, que critica el capitalismo porque convierte al mundo "en un casino" asegura que esta crisis "es la peor crisis pero es la mejor oportunidad". ¿Para qué? "Para rediseñar el sistema bancario y para introducir en la sociedad la idea de empresa social, la que no busca sólo y exclusivamente beneficios económicos".
Rechaza la caridad porque lo que hay que hacer, dice, es hacer al hombre responsable, no permitirle creer que una "mano mágica" vendrá a solucionarle todos los problemas.
Respecto a la deslocalización, un problema que afecta al mundo occidental, manda un mensaje que hace para la reflexión: "No hay que pensar sólo en la economía del propio país".
El 'banquero de los pobres' describe la actual crisis como 'un terremoto'
De la mano de la Fundación Iberostar, y tras más de 30 horas de vuelo, Muhammad Yunus llegó anoche a Palma donde esta tarde pronunciará la conferencia 'Un mundo sin pobreza'. Yunus, el banquero de los pobres, premio Nobel de la Paz en 2006, impulsor de los microcréditos y presidente del Banco Grameen, que presta dinero a los pobres y en su mayoría a mujeres, ha presentado esta mañana en rueda de prensa algunas de sus premisas.
Del lado siempre de los menos afortunados, Yunus, insiste en que "la pobreza no está creada por los pobres, no es su culpa". No escapa a su observación ningún tema político ni económico. Dice que confía en Obama: "Representa la esperanza, me ha convencido". Describe la actual crisis como "un terremoto que se extiende por todo el mundo". Y recuerda que aunque muchas empresas están perdiendo mucho dinero, la gente que realmente está sufriendo son aquellos que pierden sus puestos de trabajo y los que pasan hambre...
Con las cifras de morosidad de su banco (el 97% de sus préstamos han sido reembolsados), lanza una pregunta directa a los bancos 'capitalistas', a los que le tacharon de inconsciente cuando decidió prestar dinero a los pobres sin aval: "¿Quién es más solvente?".
Yunus, que critica el capitalismo porque convierte al mundo "en un casino" asegura que esta crisis "es la peor crisis pero es la mejor oportunidad". ¿Para qué? "Para rediseñar el sistema bancario y para introducir en la sociedad la idea de empresa social, la que no busca sólo y exclusivamente beneficios económicos".
Rechaza la caridad porque lo que hay que hacer, dice, es hacer al hombre responsable, no permitirle creer que una "mano mágica" vendrá a solucionarle todos los problemas.
Respecto a la deslocalización, un problema que afecta al mundo occidental, manda un mensaje que hace para la reflexión: "No hay que pensar sólo en la economía del propio país".
miércoles, 21 de enero de 2009
V. La acumulación y el ejército de reserva. Sweezy
Comienza describiendo una situación económica teórica estable en la cual no hay acumulación de capital, a la cual llama de “Reproducción Simple”. La producción se divide en dos amplios sectores: por un lado producción de medios de producción y por otro producción de artículos de consumo, estos últimos se subdividen en otras dos categorías (artículos necesarios para la vida y artículos de lujo).Esta es la oferta total de mercancías.
Los ingresos están compuestos por tres categorías:
ingresos que el empresario habrá de reinvertir en medios de producción, la plusvalía y el salario.
Considerándose demanda de mercancías. Para que este sistema tenga estabilidad, el capital constante utilizado debe ser igual a la producción total de los bienes de producción, por lo que el capital usado en la parte de artículos de consumo debe ser igual al valor total de las mercancías consumidas por los obreros y capitalistas dedicados a producir medios de producción. Ambos sectores deben interaccionar entre si de tal forma que las fuerzas sean equilibradas, cuando el capital variable y las plusvalías del primer sector sean iguales al capital constante del segundo, se establece un equilibrio entre la oferta y la demanda.
La realidad es bien diferente, y el empresario que gasta todos sus ingresos en mejorar sus instalaciones o en medios de producción se convierte en la realidad en un empresario que acumula capital. El capital que acumula lo reinvierte para obtener más plusvalía, volver a invertirlo y así sucesivamente… este modelo es llamado de “Reproducción Ampliada”. El éxito en la sociedad capitalista consiste en hacer crecer el capital propio. En contraste con la “Reproducción Simple”, mostrando la interrelación entre oferta y demanda cuando la acumulación es tenida en consideración, es decir, cuando los capitalistas no consumen totalmente la “plusvalía”, sino que ésta es fraccionada en tres partes:
una que consumen los capitalistas, otra que se añade al capital constante y otra que se suma al capital variable.
En consecuencia, la acumulación conlleva un aumento en la demanda de fuerza de trabajo. El aumento de demanda comporta un aumento en el precio de la mercancía, lo que produce una desviación del precio respecto de su valor. Si en el primer caso la fuerza de trabajo se vende a su valor, ahora ya no existe la igualdad entre fuerza de trabajo y los salarios.
Marx introduce el concepto de “ejército de reserva” o “población excedente relativa” para referirse a los obreros desocupados, que mediante su competencia activa en el mercado de trabajo ejercen una presión constante hacia abajo, en el nivel de sus salarios. El empresario ha podido sustituir empleados por máquinas, reduciendo el salario. Este sector está compuesto por todos aquellos asalariados que han sido desplazados por las máquinas.
Una explosión de acumulación de capital puede ser el resultante de la apertura de un nuevo mercado o una nueva industria. Es en estas ocasiones cuando el ejército de reserva se emplea y se esfuma el obstáculo que frena el incremento de los salarios. Pero en todo período de crisis, cuando existen estas reducciones de trabajadores asalariados en situación de desempleo, en un corto lapso de tiempo se vuelve a formar ese ejército de asalariados, (reserva).
Según las teorías clásicas, los salarios se regulan por factores externos al sistema (población). En estas teorías, Marx incluye el empleo industrial y el ejército de reserva. Lo que trata de explicarnos Sweezy en esta parte del libro, es que según Marx, el ejército de reserva se forma por las inevitables innovaciones tecnológicas que modernizan la industria y economizan el trabajo, y gracias a esta modernización, la plusvalía aumenta asegurando los ingresos a la clase que soporta. A tenor de esto Sweezy destaca la equivoca idea de la suposición de que la introducción de las máquinas para ahorrar trabajo y la acumulación vayan a la misma velocidad, como para mantener un equilibrio entre los salarios y la plusvalía.
Los ingresos están compuestos por tres categorías:
ingresos que el empresario habrá de reinvertir en medios de producción, la plusvalía y el salario.
Considerándose demanda de mercancías. Para que este sistema tenga estabilidad, el capital constante utilizado debe ser igual a la producción total de los bienes de producción, por lo que el capital usado en la parte de artículos de consumo debe ser igual al valor total de las mercancías consumidas por los obreros y capitalistas dedicados a producir medios de producción. Ambos sectores deben interaccionar entre si de tal forma que las fuerzas sean equilibradas, cuando el capital variable y las plusvalías del primer sector sean iguales al capital constante del segundo, se establece un equilibrio entre la oferta y la demanda.
La realidad es bien diferente, y el empresario que gasta todos sus ingresos en mejorar sus instalaciones o en medios de producción se convierte en la realidad en un empresario que acumula capital. El capital que acumula lo reinvierte para obtener más plusvalía, volver a invertirlo y así sucesivamente… este modelo es llamado de “Reproducción Ampliada”. El éxito en la sociedad capitalista consiste en hacer crecer el capital propio. En contraste con la “Reproducción Simple”, mostrando la interrelación entre oferta y demanda cuando la acumulación es tenida en consideración, es decir, cuando los capitalistas no consumen totalmente la “plusvalía”, sino que ésta es fraccionada en tres partes:
una que consumen los capitalistas, otra que se añade al capital constante y otra que se suma al capital variable.
En consecuencia, la acumulación conlleva un aumento en la demanda de fuerza de trabajo. El aumento de demanda comporta un aumento en el precio de la mercancía, lo que produce una desviación del precio respecto de su valor. Si en el primer caso la fuerza de trabajo se vende a su valor, ahora ya no existe la igualdad entre fuerza de trabajo y los salarios.
Marx introduce el concepto de “ejército de reserva” o “población excedente relativa” para referirse a los obreros desocupados, que mediante su competencia activa en el mercado de trabajo ejercen una presión constante hacia abajo, en el nivel de sus salarios. El empresario ha podido sustituir empleados por máquinas, reduciendo el salario. Este sector está compuesto por todos aquellos asalariados que han sido desplazados por las máquinas.
Una explosión de acumulación de capital puede ser el resultante de la apertura de un nuevo mercado o una nueva industria. Es en estas ocasiones cuando el ejército de reserva se emplea y se esfuma el obstáculo que frena el incremento de los salarios. Pero en todo período de crisis, cuando existen estas reducciones de trabajadores asalariados en situación de desempleo, en un corto lapso de tiempo se vuelve a formar ese ejército de asalariados, (reserva).
Según las teorías clásicas, los salarios se regulan por factores externos al sistema (población). En estas teorías, Marx incluye el empleo industrial y el ejército de reserva. Lo que trata de explicarnos Sweezy en esta parte del libro, es que según Marx, el ejército de reserva se forma por las inevitables innovaciones tecnológicas que modernizan la industria y economizan el trabajo, y gracias a esta modernización, la plusvalía aumenta asegurando los ingresos a la clase que soporta. A tenor de esto Sweezy destaca la equivoca idea de la suposición de que la introducción de las máquinas para ahorrar trabajo y la acumulación vayan a la misma velocidad, como para mantener un equilibrio entre los salarios y la plusvalía.
martes, 20 de enero de 2009
VIII. La naturaleza de las crisis capitalistas. Sweezy
VIII. La naturaleza de las crisis capitalistas
En este capítulo Marx habla sobre las crisis económicas. Comienza explicando una transición de las formas de transacción del trueque M -M (Mercancía contra Mercancía), a una forma de cambio M – D - M (Mercancía contra dinero y dinero contra mercancía), en las condiciones de una economía desarrollada. Con la aparición de la moneda, le permite al productor vender su producto cuando esté acabado y con el dinero obtenido invertirlo o gastarlo en lo que necesite o le apetezca. De este modo se ahorra tiempo y ayuda a la especialización, que es la base de la productividad incrementada.
Este medio de cambio privado introduce la posibilidad de crisis de naturaleza “maquiavélica” nunca antes sospechada en una economía simple, trabajo organizado y productos compartidos bajo la dirección de un solo ente, de una sola autoridad. Si por alguna circunstancia fallase un comprador-vendedor, se produciría una crisis en cadena pudiendo afectar a toda la economía. La consecuencia real es que coinciden en el mismo espacio y tiempo existencias de mercancías no vendibles y necesidades insatisfechas. Los productores han producido más de lo que puede vender y como resultado se depara, una crisis de sobreproducción. Contradictoriamente la sobreproducción no es la causa de la crisis, sino la consecuencia de ella. Habría que estudiar en que momento y por qué circunstancias la cadena compra-venta es interrumpida.
Los economistas clásicos no fueron capaces de diferenciar entre la producción simple de mercancías y la producción capitalista, y sus teorías fueron aplicadas de forma equivocada. La ley de Say soporta la idea de que no puede interrumpirse la circulación M – D - M, y por esa misma dinámica no puede haber crisis ni sobreproducción. Y es por ello que se tiene la falsa idea de que la crisis y la sobreproducción son incompatibles en ambos tipos de producción. Marx rechaza esta idea afirmando que en la cadena de compra-venta, uno no tiene ninguna obligación a comprar por el hecho de haber vendido. Aquí se produciría la interrupción del ciclo M – D - M siendo el posible origen de una crisis. La venta y la compra están separadas en tiempo y espacio. El dinero es el medio por el cual el cambio se divide en dos transacciones separadas y distintas:
la venta y la compra.
Por esto mismo, porque son dos procesos, alguno puede fallar interrumpiendo así el ciclo deparándose una crisis.
La forma de circulación M – D - M, que es la habitual, se convierte bajo el capitalismo en D – M - D.
En la primera forma, en la producción simple de mercancías, el objetivo de cambio es el valor de uso y no el aumentar el valor de cambio, es producir para el consumir. Sin embargo en la segunda forma, tanto la “D” primera como la “D” final representan el valor de cambio, y el objetivo real es incrementar ese valor.
Lo cual no significa que el modelo de circulación M – D – M vaya a dejar de existir, ya que la mayoría de los trabajadores asalariados participan en ella, con lo que ello comporta (incremento del valor de uso). Resulta una equivocación pensar que el obrero tiene un deseo natural de obtener cada vez más ganancia (de acumular).
En la relación entre D – M - D y el problema de la crisis, hay que tener claro que el interés real del capitalista es elevar la tasa de ganancia (incremento del volumen de “D”, respecto a la cuantía del capital original). En lo referente a la posibilidad de crisis no hay diferencia entre la producción simple de mercancías la referida a M – D - M y la del capitalismo D – M - D. Las operaciones de compra-venta, afectan en ambos casos al proceso. La diferencia existente está en que puede desaparecer la tasa de ganancia o volverse negativa, por lo que el incentivo de la producción capitalista dejara de existir. También puede ocurrir, que se produzca un descenso de la tasa y que los capitalistas reduzcan el número de sus operaciones lo bastante como para producir una crisis.
En esta situación, el capitalista debe elegir una de dos opciones: introducir más capital a la circulación o conservarlo, aunque no tardando tendrá que usarlo reinvirtiéndolo para continuar siendo un capitalista. Lo que ocurre es que ese aplazamiento de disponibilidad de capital en el sistema habrá producido una interrupción y provocado seguramente una crisis de sobreproducción. Por lo que, es incierto que la tasa de ganancia deba desaparecer o volverse negativa para que se produzca una crisis; sólo con el descenso de la tasa de ganancia puede ser lo suficiente para interrumpir el proceso de la circulación y por tanto dar lugar a una crisis.
Existen dos tipos de crisis: las relacionadas con el descenso de la tasa de la ganancia y la crisis de realización (realización de valor). Desde un punto de vista de análisis causal, los dos tipos de crisis plantean varios problemas. En un caso tiene que ver con movimientos en la tasa de la plusvalía y en la composición del capital, quedando intacto el sistema de valor. En el otro caso, tenemos que ver con fuerzas no especificadas que tienden a crear un déficit general en la demanda de mercancías, en el sentido de ser insuficientes para adquirirlas todas con una tasa de ganancia satisfactoria. El detonante de la crisis en ambos casos es un descenso en la tasa de la ganancia. Lo que subyace al descenso en la tasa de ganancia en un caso, requiere un análisis muy distinto del que requiere lo que produce el descenso en la tasa de ganancia en el otro.
En este capítulo Marx habla sobre las crisis económicas. Comienza explicando una transición de las formas de transacción del trueque M -M (Mercancía contra Mercancía), a una forma de cambio M – D - M (Mercancía contra dinero y dinero contra mercancía), en las condiciones de una economía desarrollada. Con la aparición de la moneda, le permite al productor vender su producto cuando esté acabado y con el dinero obtenido invertirlo o gastarlo en lo que necesite o le apetezca. De este modo se ahorra tiempo y ayuda a la especialización, que es la base de la productividad incrementada.
Este medio de cambio privado introduce la posibilidad de crisis de naturaleza “maquiavélica” nunca antes sospechada en una economía simple, trabajo organizado y productos compartidos bajo la dirección de un solo ente, de una sola autoridad. Si por alguna circunstancia fallase un comprador-vendedor, se produciría una crisis en cadena pudiendo afectar a toda la economía. La consecuencia real es que coinciden en el mismo espacio y tiempo existencias de mercancías no vendibles y necesidades insatisfechas. Los productores han producido más de lo que puede vender y como resultado se depara, una crisis de sobreproducción. Contradictoriamente la sobreproducción no es la causa de la crisis, sino la consecuencia de ella. Habría que estudiar en que momento y por qué circunstancias la cadena compra-venta es interrumpida.
Los economistas clásicos no fueron capaces de diferenciar entre la producción simple de mercancías y la producción capitalista, y sus teorías fueron aplicadas de forma equivocada. La ley de Say soporta la idea de que no puede interrumpirse la circulación M – D - M, y por esa misma dinámica no puede haber crisis ni sobreproducción. Y es por ello que se tiene la falsa idea de que la crisis y la sobreproducción son incompatibles en ambos tipos de producción. Marx rechaza esta idea afirmando que en la cadena de compra-venta, uno no tiene ninguna obligación a comprar por el hecho de haber vendido. Aquí se produciría la interrupción del ciclo M – D - M siendo el posible origen de una crisis. La venta y la compra están separadas en tiempo y espacio. El dinero es el medio por el cual el cambio se divide en dos transacciones separadas y distintas:
la venta y la compra.
Por esto mismo, porque son dos procesos, alguno puede fallar interrumpiendo así el ciclo deparándose una crisis.
La forma de circulación M – D - M, que es la habitual, se convierte bajo el capitalismo en D – M - D.
En la primera forma, en la producción simple de mercancías, el objetivo de cambio es el valor de uso y no el aumentar el valor de cambio, es producir para el consumir. Sin embargo en la segunda forma, tanto la “D” primera como la “D” final representan el valor de cambio, y el objetivo real es incrementar ese valor.
Lo cual no significa que el modelo de circulación M – D – M vaya a dejar de existir, ya que la mayoría de los trabajadores asalariados participan en ella, con lo que ello comporta (incremento del valor de uso). Resulta una equivocación pensar que el obrero tiene un deseo natural de obtener cada vez más ganancia (de acumular).
En la relación entre D – M - D y el problema de la crisis, hay que tener claro que el interés real del capitalista es elevar la tasa de ganancia (incremento del volumen de “D”, respecto a la cuantía del capital original). En lo referente a la posibilidad de crisis no hay diferencia entre la producción simple de mercancías la referida a M – D - M y la del capitalismo D – M - D. Las operaciones de compra-venta, afectan en ambos casos al proceso. La diferencia existente está en que puede desaparecer la tasa de ganancia o volverse negativa, por lo que el incentivo de la producción capitalista dejara de existir. También puede ocurrir, que se produzca un descenso de la tasa y que los capitalistas reduzcan el número de sus operaciones lo bastante como para producir una crisis.
En esta situación, el capitalista debe elegir una de dos opciones: introducir más capital a la circulación o conservarlo, aunque no tardando tendrá que usarlo reinvirtiéndolo para continuar siendo un capitalista. Lo que ocurre es que ese aplazamiento de disponibilidad de capital en el sistema habrá producido una interrupción y provocado seguramente una crisis de sobreproducción. Por lo que, es incierto que la tasa de ganancia deba desaparecer o volverse negativa para que se produzca una crisis; sólo con el descenso de la tasa de ganancia puede ser lo suficiente para interrumpir el proceso de la circulación y por tanto dar lugar a una crisis.
Existen dos tipos de crisis: las relacionadas con el descenso de la tasa de la ganancia y la crisis de realización (realización de valor). Desde un punto de vista de análisis causal, los dos tipos de crisis plantean varios problemas. En un caso tiene que ver con movimientos en la tasa de la plusvalía y en la composición del capital, quedando intacto el sistema de valor. En el otro caso, tenemos que ver con fuerzas no especificadas que tienden a crear un déficit general en la demanda de mercancías, en el sentido de ser insuficientes para adquirirlas todas con una tasa de ganancia satisfactoria. El detonante de la crisis en ambos casos es un descenso en la tasa de la ganancia. Lo que subyace al descenso en la tasa de ganancia en un caso, requiere un análisis muy distinto del que requiere lo que produce el descenso en la tasa de ganancia en el otro.
lunes, 19 de enero de 2009
La soledad del trabajador globalizado.
Memoria, presente y futuro
En la actualidad nos encontramos ante una enorme contradicción: los despliegues de las “fuerzas productivas”, las redes, Internet, las posibilidades de comunicación, las potenciales mejores condiciones de vida y trabajo para todos y la globalización, tan anunciada, producen, simultáneamente, y porque así se diseña, trabajadores más solitarios, más aislados y con menos capacidad de acción colectiva y de socialización. El autor analiza los resultados de distintas investigaciones recientes y ofrece un itinerario de reflexiones teóricas, que incluyen la revisión de los clásicos, para valorar las consecuencias que las aceleradas transformaciones productivas actuales tienen para las personas. El libro aborda el estudio de las fábricas que cierran y la memoria del trabajo, los estragos que provoca la subcontratación y los efectos de las reformas laborales en la vida y el trabajo de los jóvenes. El autor aboga por una práctica de la sociología del trabajo con y para los actores sociales. Por imperativo científico pero, sobre todo, político y ciudadano.
Juan José Castillo es catedrático de sociología de la UCM. Director del Grupo de Investigación en Ciencias Sociales del Trabajo “Charles Babbage”, y codirector de la revista Sociología del Trabajo.
En la actualidad nos encontramos ante una enorme contradicción: los despliegues de las “fuerzas productivas”, las redes, Internet, las posibilidades de comunicación, las potenciales mejores condiciones de vida y trabajo para todos y la globalización, tan anunciada, producen, simultáneamente, y porque así se diseña, trabajadores más solitarios, más aislados y con menos capacidad de acción colectiva y de socialización. El autor analiza los resultados de distintas investigaciones recientes y ofrece un itinerario de reflexiones teóricas, que incluyen la revisión de los clásicos, para valorar las consecuencias que las aceleradas transformaciones productivas actuales tienen para las personas. El libro aborda el estudio de las fábricas que cierran y la memoria del trabajo, los estragos que provoca la subcontratación y los efectos de las reformas laborales en la vida y el trabajo de los jóvenes. El autor aboga por una práctica de la sociología del trabajo con y para los actores sociales. Por imperativo científico pero, sobre todo, político y ciudadano.
Juan José Castillo es catedrático de sociología de la UCM. Director del Grupo de Investigación en Ciencias Sociales del Trabajo “Charles Babbage”, y codirector de la revista Sociología del Trabajo.
domingo, 18 de enero de 2009
Los jueces
18-01-2009
En general un juez es una persona, hombre o mujer, que recién terminada la licenciatura de Derecho, alrededor de los 22 años, no tiene demasiado claro por donde va a orientar su vida. Piensa que podría hacer oposiciones a notarías o a abogacía del Estado, pero si en ese momento le hubiera tocado el gordo de Navidad con una gran descarda de millones tal vez habría montado un bar o una granja de pollos. Salvo raras excepciones, el recién licenciado se decidió a opositar a judicatura por una razón coyuntural, en cualquier caso muy alejada de la vocación sagrada de enderezar los torcidos senderos del mundo a través de la justicia. Puede que necesitara colocarse a como diera lugar, apremiado por la pareja que quería casarse o trató de complacer a su padre, que también pertenecía a la carrera o simplemente se lo jugó a los chinos con los compañeros de la facultad. De hecho, le parecía más fácil ser juez que notario porque la de juez o fiscal era una oposición que se convocaba todos los años con muchas plazas. Se encerró en casa a cal y canto hasta cebarse con cuatrocientos temas del programa sin enterarse de las pasiones que se cocían en la calle, salvo lo que oía por la ventana, y un buen día soltó como un papagayo ante un tribunal la retahíla de artículos del código que había deglutido y de no ser nadie, sin que el elector lo llamara con su voto, pasó por oposición a formar parte de uno de los tres poderes del Estado, el cual le regaló la potestad de meterle a usted en la cárcel o de llevarlo al patíbulo si hubiera pena de muerte. Nadie del tribunal le preguntó a aquel lejano opositor, que hoy por simple escalafón habrá llegado a lo más alto de la magistratura, si era demócrata, beato, conservador o autoritario, pero es evidente que el Estado tiene desprotegido ese flanco por donde puede colarse con ciertas mañas toda clase de enemigos políticos. Aparte de pertenecer a un estamento corporativo lleno de triquiñuelas jurídicas capaces de trabar la maquinaria del gobierno por pura ideología, aquellos opositores pelanas cuyo cargo es vitalicio, pueden sentar en el banquillo al presidente de la nación, decir la última palabra a la hora de interpretar la Constitución e incluso dar un golpe de Estado. Estamos en sus manos.
En general un juez es una persona, hombre o mujer, que recién terminada la licenciatura de Derecho, alrededor de los 22 años, no tiene demasiado claro por donde va a orientar su vida. Piensa que podría hacer oposiciones a notarías o a abogacía del Estado, pero si en ese momento le hubiera tocado el gordo de Navidad con una gran descarda de millones tal vez habría montado un bar o una granja de pollos. Salvo raras excepciones, el recién licenciado se decidió a opositar a judicatura por una razón coyuntural, en cualquier caso muy alejada de la vocación sagrada de enderezar los torcidos senderos del mundo a través de la justicia. Puede que necesitara colocarse a como diera lugar, apremiado por la pareja que quería casarse o trató de complacer a su padre, que también pertenecía a la carrera o simplemente se lo jugó a los chinos con los compañeros de la facultad. De hecho, le parecía más fácil ser juez que notario porque la de juez o fiscal era una oposición que se convocaba todos los años con muchas plazas. Se encerró en casa a cal y canto hasta cebarse con cuatrocientos temas del programa sin enterarse de las pasiones que se cocían en la calle, salvo lo que oía por la ventana, y un buen día soltó como un papagayo ante un tribunal la retahíla de artículos del código que había deglutido y de no ser nadie, sin que el elector lo llamara con su voto, pasó por oposición a formar parte de uno de los tres poderes del Estado, el cual le regaló la potestad de meterle a usted en la cárcel o de llevarlo al patíbulo si hubiera pena de muerte. Nadie del tribunal le preguntó a aquel lejano opositor, que hoy por simple escalafón habrá llegado a lo más alto de la magistratura, si era demócrata, beato, conservador o autoritario, pero es evidente que el Estado tiene desprotegido ese flanco por donde puede colarse con ciertas mañas toda clase de enemigos políticos. Aparte de pertenecer a un estamento corporativo lleno de triquiñuelas jurídicas capaces de trabar la maquinaria del gobierno por pura ideología, aquellos opositores pelanas cuyo cargo es vitalicio, pueden sentar en el banquillo al presidente de la nación, decir la última palabra a la hora de interpretar la Constitución e incluso dar un golpe de Estado. Estamos en sus manos.
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